Mi idea era ella
No importa el tiempo que pases con una persona interesante,
al final te terminaras enamorando de ese pensamiento diferente.
El problema está en tus ideas, en si ellas han de estar tan
seductoras como las de los demás, en si ellas van a estar tan claras como las
otras, y ¿Por qué siempre buscamos diferentes pensamientos?
He de admitir que algunas de mis ideas han estado a la talla de algún científico,
físico o poeta famoso y estas me causan más risa de loco que cualquier otra
cosa. Pero esto pasa antes de que caigan en el abismo del olvido.
Mi idea era ella, todo mi pensamiento orbitaba alrededor de
su universo de ideas. La noche era joven, mi entusiasmo por entrar al mundo de
la fantasía no me dejaba dormir, así que mientras esperaba para sobar, me puse a
pensar en ella, fatídico error. La había visto hace poco por lo que sus
siluetas eran muy claras y me daba espacio para proponer varias situaciones hipotéticas
de lo que pudo haber pasado. Pensaba en pasado, la imaginaba en pasado y cuando
estaba con ella la vivía en pasado. Sus ideas entre locas y descabelladas hacían
que el futuro cadáver dibujara varias sonrisas.
Su sonrisa me gustaba, pero verla enojada por mi culpa era
mucho más especial. Sin embargo hubo ocasiones en las que me sentía morir
cuando, a causa de mis acciones, sus lágrimas brotaban de sus ojos y su voz
entrecortada me pedía alejarme. Pero no todo era malo, buscando su perdón siempre
tenía ese plus de inspiración que necesitaba para escribirle una historia, en
donde ella era el foco de atención. Y no era muy diferente de la realidad ya
que ella era el boom de mi corazón y separarme de ella significaría dejar de
vivir.
Me hubiera gustado compartir más tiempo con ella, la protegería
de mejor manera, la habría consolado de todos sus problemas, le habría hecho
feliz de igual manera, sin embargo esas acciones ya no las hacia yo, las hace
otro y la causa de su tristeza soy yo.
Si hubiera tenido más tiempo le habría dicho lo mucho que me
gustaba, lo mucho que la pensaba, le hubiera contado todas las historias que se
me ocurrían con ella, lo mucho que disfrutaba de estar con ella. Le habría
hecho la más hermosa dedicatoria en mi libro, le habría besado de tal forma que
no me olvidara nunca, le habría demostrado lo mucho que la amaba. Pero el destino tenía
otros planes para ambos, ¿Saben algo? Si aún estuviera vivo me hubiera gustado ser el
centro de su universo.
Comentarios
Publicar un comentario